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España retrasa la maternidad: impacto en la fertilidad y la reproducción asistida

España ha alcanzado en 2024 un mínimo histórico en el número de nacimientos, con aproximadamente 318.000 bebés, cifra que representa un descenso de casi 100.000 nacimientos respecto a hace diez años. Este fenómeno refleja una tendencia europea de retraso de la maternidad y caída de la natalidad, pero en España se observa con una intensidad particular, asociada a factores sociales, económicos y culturales que condicionan la decisión de tener hijos.

El retraso de la maternidad y sus implicaciones

Cada vez más mujeres posponen la maternidad hasta los 30 años o más. Este retraso tiene consecuencias directas sobre la fertilidad, dado que la reserva ovárica y la calidad de los ovocitos disminuyen con la edad, de manera más marcada a partir de los 35 años. Datos recientes indican que muchas mujeres desean tener dos o más hijos, pero las condiciones personales y estructurales dificultan la realización de estos planes, generando una brecha entre el deseo reproductivo y la realidad.

El auge de la reproducción asistida y la congelación de ovocitos

En paralelo, España registra un notable incremento en la utilización de técnicas de reproducción asistida y en la congelación de ovocitos. La vitrificación de óvulos ha crecido exponencialmente en la última década, permitiendo a muchas mujeres prolongar sus opciones reproductivas.

El retraso en la maternidad y el descenso de la natalidad reflejan un fenómeno multidimensional que no puede abordarse únicamente desde la medicina. La reproducción asistida ofrece soluciones clínicas importantes, pero no sustituye las condiciones sociales necesarias para que los proyectos reproductivos puedan realizarse. La estabilidad laboral, el acceso a la vivienda, la corresponsabilidad en los cuidados y las políticas de conciliación son factores determinantes para que la maternidad sea viable y planificada.

La respuesta de la medicina reproductiva

La evidencia científica demuestra que la edad materna avanzada incrementa la dificultad para concebir de manera natural y aumenta la demanda de tratamientos de reproducción asistida. La medicina reproductiva cumple un papel crucial, no solo facilitando el acceso a técnicas clínicas, sino también proporcionando información transparente sobre las limitaciones biológicas de la fertilidad.

Hacia un enfoque multidimensional

El desafío demográfico de España requiere un enfoque combinado que integre la excelencia clínica con políticas públicas de apoyo a la maternidad y la paternidad. Fomentar la corresponsabilidad, garantizar condiciones para la conciliación familiar y laboral y ofrecer información científica fiable son pasos esenciales para afrontar el descenso de la natalidad y los retos del retraso en la maternidad, garantizando la salud reproductiva y el bienestar de las familias.

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