Rompiendo el tabú del suicidio: prevención desde la salud mental
Según la RAE, un tabú es una prohibición o reserva impuesta por motivos religiosos, sociales o supersticiosos para no decir, hacer o tocar algo. La palabra proviene del polinesio tabú (lo prohibido) y puede referirse a la condición de lo prohibido o a la cosa en sí misma sobre la que recae dicha prohibición.Si hay algo en nuestra sociedad que cumpla a la perfección con tal definición es el suicidio. A nadie nos gusta hablar, nombrar o escuchar acerca de él; es algo incómodo, desagradable y que nos violenta mucho. Pero lo cierto es que es una realidad silenciada. Y como en este “mundillo” de la Infertilidad y de la Reproducción asistida sabemos mucho de realidades silenciadas, creo que es nuestro deber hermanarnos con otras situaciones que sufran el mismo ostracismo y poder dedicarlas unas palabras.
Por ello, agradecida, me sirvo de este altavoz que para mí supone pertenecer a esta reputada Sociedad Científica que es la SEF y con motivo del día Mundial de la Salud Mental, celebrado el 10 de octubre, me gustaría aportar unas líneas que recojan esta realidad, desmitifique información falsa y ayude a compañeros para preparase a identificar situaciones de riesgo derivando como procede a salud mental.
En primer lugar mencionar que en España, el suicidio es la primera causa de muerte externa, por encima de los accidentes de tráfico, especialmente entre personas jóvenes y mayores. La Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022–2026 y los planes autonómicos, reconocen la prevención del suicidio como una prioridad en salud pública.
Aunque no siempre son evidentes, hay comportamientos o expresiones que pueden ser señales de alerta:
- Hablar de querer morir o sentirse una carga.
- Cambios bruscos de ánimo o conducta.
- Aislamiento social, pérdida de interés en actividades cotidianas.
- Dificultad para dormir o descansar.
- Conductas de despedida (regalar pertenencias, cerrar cuentas).
- Consumo problemático de alcohol u otras sustancias.
- Trastornos mentales como depresión, ansiedad o trastorno bipolar.
- Experiencias de abuso, bullying o violencia.
- Enfermedades crónicas o dolor persistente. (Recordemos que la infertilidad está reconocida por la OMS como una enfermedad crónica, con una alta tasa de desregulación emocional asociada)
- Antecedentes de suicidio en la familia o entorno.
- Situaciones de soledad, duelo, desempleo o problemas económicos. (Algo fácilmente reconocible en situaciones de fertilidad comprometida)

Si además hablamos de suicidio en etapa perinatal, debemos saber que es la primera causa de muerte en las mujeres durante el embarazo y el primer año de vida del bebé, aumentando hasta a un 36% el origen de muerte en este periodo por esta causa (Lommerse K, 2018). Hay que añadir que 2 de cada 10 mujeres en postparto presentó ideación suicida (Santana-González, 2024), y que existen escalas de cribado a disposición de los profesionales que han demostrado su eficacia (Martinez-Galiano, 2024).
Aunque existe poca investigación al respecto, a los factores de riesgo anteriores habría que añadir, para su consideración, los referidos a los dilemas de identidad y las disonancias entre el ideal materno y la maternidad real (Paricio del Castillo y Polo Usaola, 2020).
Teniendo en cuenta el mayor riesgo que existe de presentar depresión durante el embarazo y el postparto tras venir de un camino de infertilidad, y a su vez de la etapa de embarazo y postparto comparada con la población general (AL-Halabi, 2021), no son cuestiones baladíes a tener en cuenta en nuestra comunidad profesional.
Y como profesional que trabaja en infertilidad, ¿cómo puedo contribuir?
- Informa y comparte mensajes de prevención en redes sociales el 10 de septiembre.
- Participa en charlas, encuentros o actividades organizadas por tu centro de salud, colegio o municipio.
- Si trabajas en educación, sanidad o servicios sociales, fórmate para detectar señales de riesgo y actuar a tiempo.
- Promueve la escucha activa, sin juicios: a veces, una conversación puede salvar una vida.
- Difunde teléfonos de ayuda y recursos de emergencia:
- 024 – Línea de atención a la conducta suicida (gratuita, anónima y 24 h)
- Emergencias: 112
- Centros de salud y urgencias de salud mental.




