Infertilidad y disfunciones sexuales: qué dice la evidencia
La infertilidad y su tratamiento tienen un profundo impacto en la sexualidad de las personas. Diversos estudios han mostrado que se asocian con un aumento de las disfunciones sexuales, una reducción de la satisfacción y una mayor angustia psicológica. Este impacto no solo aparece durante el tratamiento, sino que también puede mantenerse a lo largo del embarazo conseguido mediante técnicas de reproducción asistida, lo que pone de relieve sus efectos a largo plazo en la salud sexual (Péloquin et al., 2024).Cómo afecta la infertilidad a la sexualidad
Las investigaciones muestran que las personas y parejas con infertilidad presentan tasas más elevadas de disfunción sexual que aquellas sin problemas de fertilidad (Bannour et al., 2025). Entre las dificultades más frecuentes se encuentran la disminución del deseo y la excitación, los problemas para alcanzar el orgasmo o el dolor durante las relaciones sexuales.
Este impacto puede explicarse, en parte, por factores como el estrés del diagnóstico, la medicalización del proceso reproductivo, las relaciones sexuales programadas y los repetidos fracasos de los tratamientos. Todo ello contribuye a la pérdida de espontaneidad, al aumento de la ansiedad por el rendimiento sexual y a una reducción de la intimidad en la pareja.
La carga emocional derivada del tratamiento también puede generar ansiedad, depresión y tensiones en la relación. Estos factores no solo son consecuencia de las dificultades sexuales, sino que también pueden actuar como causa, generando un círculo difícil de romper.
Estrés, pareja y salud sexual
En estudios realizados con parejas se ha observado que el estrés asociado a la infertilidad, la carga económica y las dificultades de adaptación son predictores significativos de la salud sexual (Radoš et al., 2020). De hecho, los estilos de afrontamiento de cada miembro influyen en la satisfacción y el bienestar sexual del otro.
Aunque la disfunción sexual afecta tanto a mujeres como a hombres, la prevalencia varía en función de la duración de la infertilidad, la fase del tratamiento y el diagnóstico. Por ejemplo, la endometriosis puede afectar negativamente a la función sexual, ya sea por la dispareunia o por la fatiga, la ansiedad y la depresión asociadas a esta enfermedad (Dong et al., 2022).
En las mujeres, las áreas más afectadas son el deseo, la excitación, la lubricación, el orgasmo y la satisfacción. En los hombres, la infertilidad se relaciona con tasas más elevadas de disfunción eréctil, eyaculación precoz y menor satisfacción sexual (Leeners et al., 2022). Cabe destacar, además, que la mayoría de estudios se centran en parejas heterosexuales, lo que deja un vacío de conocimiento en poblaciones diversas.
La importancia de atender la salud sexual
Algunos estudios sugieren que la disfunción sexual puede ser un factor previo que contribuya a la infertilidad. Sin embargo, la mayoría de la evidencia destaca sobre todo el impacto negativo de la infertilidad y de su tratamiento en la salud y el bienestar sexuales.
A pesar de ello, la salud sexual no siempre recibe la atención suficiente en el abordaje de la infertilidad. Por eso resulta fundamental que la evaluación y la intervención psicológica y sexológica formen parte del proceso reproductivo.
Disfrutar de la sexualidad y de acudir a profesionales de referencia
La infertilidad y su tratamiento pueden afectar de manera significativa la vivencia sexual, transformando la relación íntima en un medio para lograr un fin: el embarazo. Muchas personas experimentan dificultades en sus relaciones sexuales y, por vergüenza o desconocimiento, no llegan a hablarlo. Sin embargo, estas dificultades son frecuentes y, lo más importante, son tratables.
Desde el Grupo de Interés en Psicología de la Sociedad Española de Fertilidad insistimos en la importancia de disfrutar de la sexualidad y de acudir a profesionales de referencia para evaluar y tratar cualquier dificultad que pueda aparecer durante este proceso. Consulta nuestra guía "Disfrutar de la sexualidad": Pincha aquí
Autora
Ana Heredia | Coordinadora del Grupo de Interés en Psicología



